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Mercado cubierto [Plaza de abastos]
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La plaza o mercado de abastos está situada en el centro de la villa, en la calle Alcalde Parrondo.
En 1928, el Ayuntamiento de Pola de Siero encarga al ingeniero de Caminos Sánchez del Río el proyecto de un mercado cubierto para satisfacer la demanda creada por el aumento progresivo de la actividad comercial de la villa. Fue elegida para esta construcción una parcela del Marqués de Santa Cruz.
La decisión de la nueva ubicación del mercado fue muy criticada por los comerciantes asentados al aire libre en la plaza Les Campes, dividiendo al pueblo y suscitando la recogida de firmas en contra del acuerdo municipal.
La forma triangular del solar, que en un principio parecía poco adecuada, se convierte en el principal estímulo del proyecto, pues el edificio debía ceñirse a su perímetro para aprovechar al máximo la superficie disponible. La parcela está situada en el centro del futuro ensanche y su trazado ocupa una posición primordial.
Se trata de un edificio de hormigón armado y vidrio de 2.500 metros cuadrados. El resultado muestra con claridad las diferencias existentes respecto al tipo de mercado tradicional.
La cubierta es el elemento más característico del proyecto y en ella se encuentra toda la expresividad de la obra.
Los 2.500 metros cuadrados diáfanos se cubren con la intersección de dos bóvedas cuyo nervio va en el centro de la hipotenusa y el vértice opuesto. Los nervios transversales del par de bóvedas, así como los que cubren el alero de la marquesina, se conciben con hormigón. Se destinó el ciclópeo para los cimientos y la viga del alero, el cemento para la cubierta y el fibrocemento para los entrepaños de la marquesina.
Estas características hacen del edificio una de las obras más atrevidas de la arquitectura moderna asturiana.
La iluminación natural entraba por las tres fachadas y un grupo de lucernas abiertas sobre el ángulo recto de la planta.
Tiene cuatro puertas: dos en la hipotenusa y una en cada cateto.
En el interior se percibe un espacio unitario desprovisto de apoyos que consideraban verdaderos obstáculos heredados del pasado. Daba trabajo a 200 puestos fijos, que se situaban en torno a un mostrador corrido de albañilería orillado hacia las fachadas.
El interior del edificio fue respetuosamente rehabilitado por el arquitecto José M. Caicoya y conserva todavía su uso originario.
Las instalaciones de la plaza se completaban con una fuente de emplazamiento central, cuarto de limpieza, aseos y despacho de veterinarios.
Bajo la marquesina, entonces como hoy, se instalan cada martes los vendedores ambulantes.
Fuente: «Atractivos y actividades turísticas del Concejo de Siero», CD-ROM elaborado por la Escuela Taller y Casa de Oficios de Siero, editado y revisado por el Ayuntamiento de Siero, con financiación de la Fundación Comarcas Mineras (FUCOMI), el INEM (Instituto Nacional de Empleo) y el Fondo Social Europeo.
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Ir a Parque Alfonso X el Sabio
Parque Alfonso X el Sabio se encuentra en la población de Pola de Siero —que cuenta con 10337 habitantes (según censo oficial de 1996)— formando parte de la parroquia de Pola de Siero en el Concejo de Siero del Principado de Asturias.
Fiesta de los Huevos Pintos de Pola de Siero 2003
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Fecha de celebración: martes de Pascua.
Lugar: villa de Pola de Siero, capital del concejo o municipio asturiano de Siero.
Es una de las fiestas más importantes de Asturias, no en vano está declarada de Interés Turístico Nacional desde 1968.
En abril de 2004, la Oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Ciencia y Tecnología concedió a Pola de Siero, la capital sierense, la explotación en exclusiva del nombre de este festejo multitudinario, pasando a disfrutar de esa patente a partir de mayo de ese mismo año. Con ello el concejo de Siero lograba tener registradas sus tres grandes fiestas: Les Comadres, El Carmín y Los Huevos Pintos.
Consiste la fiesta en la exposición, venta y regalo de huevos pintados artesanalmente, cuyos dibujos de figuras y escenas típicas van acompañados de frases, símbolos, etc., en colores vivos y variados. A esto se añade la gastronomía y el folclore: espicha, sidra, meriendas, canciones, danzas, la recuperada puya o subasta del ramu..., para terminar a altas horas de la noche con la típica verbena.
La simbología del huevo se sintetiza en el concepto de la vida; es la eclosión vital que se renueva y permanece.
Esta costumbre de pintar y decorar huevos existe hoy en día con gran arraigo en países como Rusia, Alemania, Inglaterra, Grecia, China, en la inmensa mayoría de los países del Este de Europa, así como en diversas localidades españolas, como es el caso de Cañada del Rosal, sito en la parte oriental de la provincia andaluza de Sevilla, lugar colonizado en el siglo XVIII por alemanes, y donde perdura la costumbre de pintar los huevos cocidos en la Pascua de Resurrección como «Los Huevos Teñidos», tradición que siguen manteniendo los niños y niñas.
También en Cataluña y Valencia los huevos cocidos se pintan, pero con colores de matiz homogéneo.
En Pola de Siero se celebra la fiesta de Huevos Pintos el martes siguiente al Domingo de Pascua de Resurrección y sus orígenes no son del todo exactos. Se dice que procede de Oriente, pero también se le puede suponer un carácter religioso o algo relacionado con la religión.
No existen documentos escritos que den certeza de su origen; se trata de una tradición oral transmitida de padres a hijos y de generación en generación.
La costumbre de pintar huevos en nuestra tierra parece relacionada con la llegada en el siglo XIX al concejo de Siero de gentes procedentes de distintos países de Europa para trabajar en sus minas, ya que fue en Siero donde se descubrieron los primeros yacimientos de hulla asturianos. De hecho existen abundantes datos bibliográficos al respecto.
La presencia de extranjeros en este municipio y, con ella, la llegada al mismo de tradiciones autóctonas de sus lugares de origen, influyeron con el paso de los años en la población local, haciendo arraigar en la misma sus costumbres. Buena prueba de esta influencia es el hecho de que la costumbre de pintar huevos únicamente se conserve en los municipios de Siero y Langreo, limítrofes entre sí, donde se produjeron los primeros asentamientos de mineros extranjeros.
Hasta finales del siglo XIX, los huevos se cocían con sarrio (hollín de las antiguas cocinas asturianas, en las que exclusivamente se quemaba leña de roble), y castañas, lo que daba a la cáscara un color oscuro, un color prieto, llamándose huevos prietos a los que se pintaban con este procedimiento.
La invención de las anilinas dio paso a que se empleara este producto para el teñido de los huevos, coloreados con anilina, y al ser ésta muy fluida por estar disuelta en agua, se secaban muy pronto. A continuación, ayudándose de palillos punteados mojados en ácido nítrico, se escribían nombres, dedicatorias, dibujos, etc.
En la actualidad, la técnica de pintar huevos es el resultado de una gran evolución: se pintan con plumilla, acuarela y óleo, dependiendo la calidad del virtuosismo de su autor. Éste precisa de una depurada técnica para plasmar sobre su superficie el motivo elegido, lo que reviste una gran dificultad, derivada no sólo de su irregular superficie, sino de la textura de la cáscara, que exige que la coloración se realice en caliente, etc.
Este cambio afectó también con el paso de los años a la organización y desarrollo de la fiesta.
Actualmente, durante el martes de Huevos Pintos, la inmensa mayoría de los habitantes de la villa de Pola de Siero visten el traje regional para asistir a los diversos actos de ese día: bendición de los Huevos Pintos en bable, desfiles de carrozas y grupos folclóricos, etc., dando así un realce, una brillantez y un colorido que hicieron posible la calificación de Capital de la Asturianía a Pola de Siero.
El visitante que llegue ese día a esta villa se encuentra con el hecho singular de poder adquirir como recuerdo los huevos pintos que se venden en puestos situados ocasionalmente en las inmediaciones del parque Alfonso X, obra de pintores que se dedican durante gran parte del año a este trabajo artístico.
FUENTE: Ayuntamiento de Siero - www.VivirAsturias.com.
Palacio del Marqués de Santa Cruz de Marcenado
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Según Prieto y Pazos, autor del apartado correspondiente a Siero en «Asturias» (historia y miscelánea de la región editada entre 1895-1900), la magna obra de Fermín Canella y Octavio Bellmunt, este palacio, cuyos jardines delanteros dieron lugar al actual parque de Alfonso X el Sabio, era propiedad de los marqueses de Santa Cruz desde 1670. «De ser esto verdad, el palacio de Siero representa el solar originario de tan importante familia, puesto que el título de Marqués de Santa Cruz del Marcenado* fue concedido a don Sebastián Vigil de Quiñones y La Rúa, Caballero de Calatrava, en 1679» (J. Carlos Soto Boullosa, revista «Liño 1», Dpto. de Arte de la Facultad de Geografía e Historia, Univ. de Oviedo).
Conocido también como Casa del Jardín o Casona de los Povillones, es un palacio rural de medianas dimensiones y dos pisos, construido en el sobrio estilo del siglo XVII, que pasó de la original traza cuadrada, con patio central, a la actual planta en U, con amplio patio abierto hacia el oeste, que adoptó desde la guerra de la Independencia –conflicto del que salió muy dañado–, acusando un diseño con tendencia a la horizontalidad.
La fachada norte, orientada al parque, eleva levemente sus esquinas, a modo de tímidas torres (en este caso, ficticias), respecto de un cuerpo central más bajo. Muestra amplios vanos en el piso superior y puerta descentrada en relación con el eje de la fachada.
Más se ha privilegiado el lado sur, incluido entre dos tramos laterales de líneas muy simples. Aquí, destacan los vanos, la gran puerta de entrada y, sobre ella, el escudo de armas de la familia, uno de los escasos elementos decorativos del palacio, construido éste en mampostería revocada.
NOTA:
(*) «A mediados del siglo XVIII, dicho título [Marqués de Santa Cruz del Marcenado] correspondía a los Navia Osorio y llevaba aparejado entre otros los mayorazgos de los Navia, Argüelles de Celles, Vigil, La Rúa y Sanjurjo, lo que da idea de su especial significación en la vida social y política de la época y explica, también, su acumulación de cargos y prebendas dentro y fuera del concejo (los regimientos perpetuos en Oviedo, Sariego, Nava, Villaviciosa y Siero, las escribanías principales, la capitanía de milicias de este concejo, el señorío del Coto de Marcenado y el alguacilazgo de Infiesto, entre otros)» (J. C. Soto Boullosa).
Capilla de Santa Ana de Pola de Siero
| Siero |
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La capilla de Santa Ana, en cuyo interior descansa el Cristo de este mismo nombre, es relativamente reciente, ya que al igual que la mayoría de las capillas de la zona fue arrasada durante la guerra de la Independencia por los soldados franceses; siendo, por tanto, reedificada años más tarde y tomando el nombre de «capilla de San Joaquín y de Santa Ana».
A comienzos del siglo XVIII se hace la fundación de una misa que se ha de decir en la capilla de Santa Ana que es la otorgante, especificando que era doña Dmasina Rodríguez, viuda de Torivio Rodríguez, escribano que fue vecino de esta villa. Era capellán de esta ermita en 1708 don Antonio Rodríguez.
Las modificaciones que a lo largo del tiempo ha ido sufriendo esta capilla son varias. En el año 1810 fue destruida por los franceses, siendo más tarde reedificada, ofreciendo así su estructura primitiva llena de sabor religioso. Tras ser arrasada el día 10 de septiembre de 1934, la ermita quedó reducida a cuatro paredes calcinadas. En el año 1946, Alberta Casona Andrade, viuda de Vigil-Escalera, emprende la reconstrucción de dicha ermita en memoria de sus dos hijos, Gregorio y José M.ª Vigil-Escalera, muertos en la cruzada. Pero no fue hasta el año 1956 cuando verdaderamente empezó su recuperación, destacando las siguientes obras: el muro de piedra que rodea la ermita, la escalinata de piedra y el acceso, la puerta de la capilla, con lo que se pudo aislar el santuario y darle aspecto de religiosidad y recogimiento. Años más tarde –no se sabe la fecha exacta–, se construyó la puerta de hierro forjado que actualmente cierra la ermita. En 1964, se amplía su superficie, se derriba el pórtico, se modifica la fachada y se construye la sacristía. Cada año y en el mes de septiembre tiene lugar en la villa la procesión del Cristo que descansa en esta ermita, imagen de Jesús Crucificado, al que hoy en día se le conoce como Santísimo Cristo de Santa Ana, y por el que la villa de Pola de Siero ha sentido una gran devoción y veneración desde tiempo inmemorial. Por lo general, el recorrido de la procesión es de la capilla a la iglesia de la villa.
Fuente: «Atractivos y actividades turísticas del Concejo de Siero», CD-ROM elaborado por la Escuela Taller y Casa de Oficios de Siero, editado y revisado por el Ayuntamiento de Siero, con financiación de la Fundación Comarcas Mineras (FUCOMI), el INEM (Instituto Nacional de Empleo) y el Fondo Social Europeo.
Belén del Asilo de Pola de Siero
| Siero | 985 720 100 |
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Situación: Está expuesto en la planta baja del Hogar de Ancianos Nuestra Señora de Covadonga (calle Alcalde Parrondo), al lado de la carretera N-634, a su paso por Pola de Siero, en el ala derecha, y bien señalizado, próximo al campo de fútbol.
El sacerdote Belarmino García Roza –natural de la parroquia sierense de Celles–, capellán que lo fuera del Hogar de Ancianos de Pola de Siero desde 1955 a 1991 (año de su muerte), con la ayuda de otras personas siempre por él dirigidas, creó en 1956 este magnífico belén o nacimiento –uno de los más apreciados y visitados de Asturias–, pasando por varios locales y librándose milagrosamente del incendio que sufrió el asilo en el año 1965, en la noche del 13 al 14 de noviembre. Su instalación en el lugar donde hoy está se produjo en 1972.
El local donde se sitúa tiene una superficie aproximada de 156 metros cuadrados, ocupando el belén 114 metros cuadrados.
La zona para visitantes cuenta con 42 metros cuadrados. Posee unas gradas para facilitar la visión.
Componen el belén unas 1.500 figuras de distintos tipos, estilos y medidas (desde 4 cm a los 35 cm en escala).
Muchas de las figuras representadas en el belén fueron diseñadas por D. Belarmino y encargadas a Barcelona, por lo que son piezas únicas, como, por ejemplo, los primeros pasos de Jesús, Misterios Gozosos del Rosario, escena de Zaqueo, bautismo de Jesús o los gaiteros palestinos.
Posee muchas figuras animadas, que parecen darle vida a esta representación de Nuevo Testamento, al igual que efectos especiales, que con sus distintas fases del día o la caída de la nieve hacen gozar con esta minuciosa y excepcional maqueta de Tierra Santa, que Belarmino García visitó en 1972. De esos lugares trajo piedras y ramas de olivos para dar más autenticidad a su obra.
Algunas figuras se pueden ver repetidas varias veces, dependiendo del pasaje del Nuevo Testamento que se quiera explicar.
Al llegar al Asilo de Pola, este gran hombre piensa en hacer realidad toda la obsesión de su vida: el recrear los santos lugares en un belén didáctico de catequesis que, a su vez, cumpliera con el de mostrar a los vecinos de Pola de Siero y pueblos cercanos la gran labor de las hermanitas religiosas que llevan esta casa y el trato exquisito que dan a los más necesitados.
Conserva la característica con la que D. Belarmino lo trataba de hacer ameno, siendo muy fácil ver y leer carteles con algunas cosas en bable.
La finalidad de este monumental belén o nacimiento es el didáctico o de catequesis, pues en él se pueden ver reflejados los lugares y pasajes de la vida de Jesús, al ser éste un belén bíblico. Es perpetuo, permanece sin desmontar todo el año, siendo retocado lógicamente para hacer mejoras en cuanto a sus sistemas de funcionamiento.
Esta magnífica y única obra representa a cuatro provincias: Judea, Samaría, Galilea y Perea.
Sobre este belén se escribieron varios artículos en prensa, siendo el más significativo el que publicó la revista «Tierra Santa» en diciembre del año 1981 y que sale a la luz en Jerusalén y se edita en 10 idiomas. El amplio reportaje se ilustra con fotos y lleva el título de «Tierra Santa en Asturias».
Slogan oficial: «Visite la Tierra Santa de Pola de Siero».
FUENTE: Ayuntamiento de Siero.
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Estación de autobuses se encuentra en la población de Pola de Siero —que cuenta con 10337 habitantes (según censo oficial de 1996)— formando parte de la parroquia de Pola de Siero en el Concejo de Siero del Principado de Asturias.
Iglesia de San Pedro de Pola de Siero
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Se encuentra situada en el centro de la villa de Pola de Siero (esquina de las calles Marquesa de Canillejas con Celleruelo).
En sus cercanías se hallaba situada la Alberguería de San Pedro, donada en el año 1141 por Dña. María Ordóñez al monasterio de San Vicente de Oviedo. Era utilizada por los peregrinos que se dirigían a San Salvador de Oviedo y a Santiago o que regresaban de cumplir su peregrinación. La alberguería actuaba como foco de atracción de población que se fue asentando en sus inmediaciones, constituyéndose en él el núcleo a partir del cual surgió Pola de Siero.
Los derechos de los vecinos establecidos quedaron recogidos en la Carta Puebla concedida por el rey Alfonso X en el año 1270. La iglesia parroquial de San Pedro se construyó en el siglo XIX para sustituir a la antigua parroquial situada en la plaza de Argüelles que se comunicaba con el palacio del Marqués de Santa Cruz a través de un pasadizo.
Así, por la necesidad de dotar a la villa de un templo con mayor autonomía y amplitud se construye el actual en un momento en que el aumento de población era grande.
La iglesia es una espléndida construcción de estilo neoclásico depurado y limpio, obra del arquitecto madrileño Alfonso Rodríguez de Sánchez. Se cree que fue proyectada en 1801 por José Antonio Cuervo. En 1803 era colocada la primera piedra. En 1808 se suspendieron las obras con motivo de la guerra de la Independencia. Por dificultades económicas y periodos de tardanza, se inauguró la iglesia en 1845.
Con unas dimensiones inusuales dentro de lo que se podría considerar normal para los templos parroquiales de la zona central, éste de San Pedro muestra una clara intencionalidad estilística, aplicando esquemas estructurales y decorativos ajenos a la tradición popular asturiana y de matizada expresión neoclasicista.
En la fachada principal se acusa sólo la disposición de las naves ya que la cabecera queda englobada en los añadidos que recogen los distintos servicios parroquiales, entre ellos la actual casa rectoral. Es aquí, en el exterior, donde se refleja el sentido monumental de la construcción, dispuesta con un cuerpo central, ligeramente adelantado, enmarcado por dos torres de elevado desarrollo.
En el cuerpo central se vuelve a notar la utilización de esquemas clasicistas en la contención ornamental y el remate con frontón triangular.
Las torres muestran un mayor eclecticismo en su tratamiento estructural (tres cuerpos separados por cornisas resaltadas y pequeña cúpula ochovada) y decorativo (vanos enmarcados por orejas y rematados con frontones partidos, arcos de medio punto, óculos y pináculos). La torre de la izquierda ha sido restaurada recientemente.
La planta de la iglesia responde al tipo basilical con estructura rectangular que engloba las tres naves y las dos torres que enmarcan la fachada principal. Sólo la cabecera, poco profunda, prolonga hacia el exterior el espacio de la nave central, considerablemente más ancha que los laterales.
En contraposición con el desarrollo longitudinal y claro de la planta, la disposición de las cubiertas se complica, ya que al elevar en altura la nave central, la cabecera y los dos tramos laterales inmediatos a ésta, ofrece al exterior la apariencia de una cruz latina. A pesar de este especial tratamiento del alzado, la impresión que ofrece en el interior de la iglesia responde a la idea de espacio unitario reflejado en las edificaciones de carácter clasicista. Los aspectos monumentales, la severidad ornamental y la nobleza de los materiales utilizados refuerzan estas impresiones. Las naves se separan entre sí mediante gruesas arcadas de medio punto apoyadas sobre pilares de sección cuadrada. Sobre éstos, sencillas pilastras toscanas refuerzan la inspiración clasicista del interior de la iglesia.
La nave central y la cabecera se cubren con bóveda de medio cañón corrida al igual que los falsos brazos del crucero, con disposición transversal, mientras que las naves laterales aparecen compartimentadas en tres tramos con cubierta de arista.
En el interior detrás del altar, en la cabecera, y en los laterales se encuentran los bellísimos frescos del pintor poleso Casimiro Baragaña, quien tardó un año en pintarlos (1959-1960). Los murales están realizados al fresco con pigmentos especiales. Se vio obligado a usar plantillas, dadas las dimensiones de los paños. El fresco de mayor tamaño es el central, que representa a San Pedro. Este panel rectangular en altura está rematado en medio círculo y se alza sobre un zócalo de mármol negro en el que aparecen las palabras evangélicas (en caracteres romanos, mayúsculas, con las letras de metal dorado): «TU ES PETRUS ET SUPEA HANC PETRAM AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM». A cada lado se sitúa una puerta, cuya decoración también fue proyecto del pintor. La composición representa en el centro la figura alta de San Pedro, serio, abstraído, con la mirada perdida en el futuro. En la mano derecha sostiene un báculo y en la izquierda una llave. Viste túnica roja y manto azul. El nimbo es amarillo. Alrededor de San Pedro triunfante se halla un conjunto de edificios de distintas épocas y estilos arquitectónicos que simbolizan la evolución de la Iglesia y sirven de vínculo entre la parte superior, los cuerpos celestes y la parte terrestre. Los edificios abarcan desde el prerrománico (Santa María del Naranco de Oviedo), pasando por Notre-Dame de París (gótico), San Pedro del Vaticano (renacimiento y barroco), hasta la más moderna obra de Le Corbusier (funcionalismo, s. XIX, capilla de Ronchamp). Algunos son productos de su imaginación. El triángulo sobre San Pedro representa la Santísima Trinidad. El santo se encuentra de pie sobre la roca simbólica y bajo él se representa la humanidad mediante gentes de todas las edades, clases sociales, condición, etc. Una luz descendente ilumina la humanidad. Este paño fue pintado el último y en dirección ascendente, es decir, empezó por abajo. En el muro lateral izquierdo se representa la Natividad, el comienzo de la vida terrena de Jesús, y en el lateral derecho, el opuesto, su muerte, mediante la Pasión. Simboliza el principio y el fin. El primero de estos murales pintado fue la Natividad y posteriormente la Pasión. En el interior de las dependencias de la iglesia hay un fresco rectangular de metro y medio de alto que el autor califica de simple prueba de materiales antes de acometer la obra del templo; se trata de un fresco pequeño y sencillo que representa una madre y su hijo, ambos de una ternura y belleza increíble. Las figuras humanas poseen rasgos geométricos. Fueron éstos los primeros murales de Baragaña y los que le dieron fama. Se inauguraron el 19 de marzo de 1960.
En las naves laterales alternan retablos ricamente tallados con luminosas vidrieras con pasajes bíblicos.
También cabe destacar una imagen del Crucificado del primer tercio del siglo XVIII, de buena factura local y capacidad expresiva. Procede del antiguo hospital, cuyo retablo se pintó en 1751. Y la imagen de la Inmaculada, con cabeza, manos y angelitos de marfil, de estética fechable en el siglo XVIII; fue donación hecha a la iglesia a principios del siglo XX por el obispo Martínez Vigil, quien la trajo desde Filipinas.
En la capilla adosada a la fachada posterior, inaugurada el 16 de junio de 1981 por el párroco Carlos Sánchez Martino (fallecido el 8 de agosto de 1991), se guarda el relieve de los santos mártires Fabián y Sebastián, rescatado de la antigua alberguería. San Sebastián aparece amarrado a un árbol y ensartado por flechas; por su parte, San Fabián porta un arco y flechas. Se trata de una pieza de medio relieve latino-bizantina, de factura muy tosca, donde apenas se identifica a los representados, pero siempre gozó de gran devoción.
Esta escultura se encuentra acompañada a la izquierda por el altar de castaño con trasfondo de roble sencillo y sólido; una piedra recogida del Monsacro, y al lado, otra a manera de gran atril, traída de Covadonga.
• HORARIO DE APERTURA: De 8 a 13 h y de 17 a 20 h, de lunes a domingo.
Fuente: «Atractivos y actividades turísticas del Concejo de Siero», CD-ROM elaborado por la Escuela Taller y Casa de Oficios de Siero, editado y revisado por el Ayuntamiento de Siero, con financiación de la Fundación Comarcas Mineras (FUCOMI), el INEM (Instituto Nacional de Empleo) y el Fondo Social Europeo.
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Ir a Memorial Ángel Embil
Con el objetivo de fomentar y promocionar la música polifónica, tan arraigada en el municipio/concejo de Siero, y de homenajear a un insigne compositor y músico que dedicó su vida profesional a la creación y fomento de la música en Pola de Siero, se celebra este memorial durante el mes de junio. El certamen se organiza conjuntamente con la Sociedad Siero-Musical.
Ruta del románico desde Oviedo hacia el este
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Esta ruta está calificada como «Ruta del Románico» • Acceso: Ver mapa • Se inicia el recorrido en Aramil (concejo de Siero), siendo el final en Villanueva (concejo de Cangas de Onís) • Distancia: (no disponible) • Dificultad: Baja • Desnivel: (consultar) • Duración aproximada: (no disponible) • Itinerario: Aramil (Siero), Narzana (Sariego), Valdediós (Villaviciosa), Valdebárcena (Villaviciosa), Amandi (Villaviciosa), Villaviciosa (capital del concejo de Villaviciosa), Argüero (Villaviciosa), Fuentes (Villaviciosa), Santa Eulalia (capital del concejo de Cabranes), San Antolín de Bedón (Llanes), Villanueva (Cangas de Onís)..
Fuente: Sociedad Regional de Turismo (SRT) del Principado de Asturias
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
El románico es un estilo arquitectónico que se difunde por Europa gracias a las peregrinaciones y a la tarea colonizadora de las órdenes monásticas. En Asturias la nueva arquitectura adquiere características propias debido al relativo aislamiento de la región tras la marcha de la Corte a León y a las tradiciones constructivas prerrománicas.
De las fundaciones monásticas del siglo XIII en Asturias, visitaremos dos de las más representativas, el Císter en Valdediós y los Benitos en Bedón. La primera parte de la ruta la constituye la visita al Grupo de Villaviciosa, románico caracterizado por la excelente calidad y variedad de sus motivos decorativos.
San Esteban de Aramil. Saliendo de Oviedo por la N-634 en dirección a Santander, una desviación señalizada nos conduce a Aramil y a esta pequeña iglesia de armoniosas proporciones. Destaca la sorprendente decoración de la portada sur, con las cabezas rostradas, fantásticas figuras muy estilizadas, de origen normando y los modillones de rollos del románico zamorano. Toda ella se remata con canecillos que alternan con metopas de motivos geométricos.
Santa María de Narzana. A un kilómetro de Aramil, por la N-634, nos desviamos a la izquierda por la AS-113 en dirección Villaviciosa. Una vez en La Vega, tomamos una carretera local hasta Narzana. La iglesia, que sobre un altozano domina todo el valle de Sariego, observa las características constructivas del románico regional. La portada principal se decora con temas ornamentales y figurados a los que se añaden los canecillos, alternados con metopas de carácter floral.
Monasterio de Santa María de Valdediós. Continuando nuestro camino llegamos al Alto de La Campa, inmejorable atalaya desde donde se nos descubre el concejo de Villaviciosa. Desde la localidad de Ambás, por un camino a la izquierda, nos adentramos en un fértil valle. Junto al prerrománico San Salvador se alza este hermoso conjunto cisterciense del siglo XIII. La iglesia, construcción más antigua, consta de tres naves rematadas en ábsides semicirculares. En el interior, como aportación del Císter, se encuentran unos pilares cruciformes, la bóveda de crucería, el arco apuntado y el crucero. Estas novedades constructivas confieren al edificio una atmósfera grandiosa que llegaría a su culmen con el gótico. El pórtico, el claustro, la espadaña y las dependencias monásticas son añadidos o reformas posteriores.
San Andrés de Valdebárcena. Siguiendo hacia Villaviciosa y por una desviación a la derecha pasamos al valle de Valdebárcena, donde encontramos un edificio perfectamente integrado en el paisaje rural circundante. Presenta un ábside cuadrado recorrido por arquería ciega, tradición constructiva de los templos prerrománicos asturianos, junto a una decoración rica y variada del más pleno románico. La fecha de su consagración, año 1189, puede darnos la clave de esta dualidad.
San Juan de Amandi. Casi integrada en el trazado urbano de Villaviciosa, Amandi conserva la placidez del entorno rural que caracteriza el interior de este concejo. Otro motivo para la visita lo constituye su iglesia parroquial, de principios del siglo XIII, uno de los ejemplos más importantes del románico asturiano. Destaca sobremanera su rica y exquisita decoración, con una sucesión de motivos geométricos, vegetales y zoomorfos, representados en los capiteles que decoran el arco de triunfo, los canecillos y la portada apuntada del oeste. En el interior del ábside semicircular se dispone una doble arquería ciega en la que se representan escenas religiosas y profanas, en el primer piso, y vegetales y de bolas en el segundo. Todos estos elementos confieren una gran plasticidad al edificio.
Santa María de la Oliva. Dentro del conjunto histórico-artístico de Villaviciosa destaca esta pequeña iglesia construida a finales del siglo XIII. En esta época ya se ha generalizado el estilo gótico en las construcciones eclesiásticas, hecho que se aprecia en la portada con arco apuntado, el pequeño rosetón de la fachada y la bóveda de crucería del ábside. Por el contrario, la profusa decoración tanto de la portada oeste, que incluye temas hagiográficos en los fustes, como de la capilla, siguen siendo fieles a la estética románica.
Santa Eulalia de Lloraza. Por la carretera AS-257, hacia Gijón, nos acercamos hasta el pueblo de Argüero, donde en el siglo XII se edificó esta iglesia como complemento al hospital de leprosos o malatería. El interés de la construcción radica en la abundante decoración del arco de Triunfo, ábside y portada donde, en un capitel, se representa la lapidación de San Esteban.
San Salvador de Fuentes. Tomando la carretera que conduce al cementerio de Villaviciosa llegamos a esta sobria iglesia, construida en el siglo XII, en la que se aúnan elementos arquitectónicos del arte prerrománico asturiano con otros netamente románicos. Así, junto al ábside cuadrado recorrido por arquería ciega y la austera portada, destaca el delicado tratamiento que se consigue en los capiteles historiados del arco de triunfo.
San Julián de Viñón. Desde Villaviciosa, por la AS-255 que conduce hasta la localidad de Santa Eulalia de Cabranes visitamos esta iglesia, que presenta similitudes arquitectónicas con la anterior. Clasificada también como de transición al románico, este último estilo se aprecia en la cuidada factura de los capiteles del arco de triunfo.
San Antolín de Bedón. Continuamos por la N-632 hasta Ribadesella y por la N-634 hacia Santander, seducidos por el paisaje de la rasa litoral costera y la línea sur que enmarca la sierra del Cuera. Otra corta desviación nos lleva a la playa de San Antolín. Sorprendentemente, en ella se conserva la iglesia de un monasterio benedictino fundado en el siglo XI, aunque reformado en el XIII. Consta de tres naves separadas por pilares cruciformes, cabecera de tres ábsides y crucero. La escasa decoración se basa en simplificados motivos geométricos y vegetales dispuestos en las arquivoltas de la portada principal.
Monasterio de San Pedro de Villanueva. Sin dejar la N-634, pero esta vez en dirección a Oviedo, enlazamos a la entrada de Arriondas con la C-637 hacia Cangas de Onís. Para acceder al monasterio hay que entrar en el pueblo de Villanueva, a escasos kilómetros de la capital canguesa. Es probable que su fundación se remonte al siglo VIII, aunque la construcción más antigua que se conserva corresponde a una reforma del siglo XII. Es en la portada sur donde aparecen los repertorios iconográficos de más fina factura. Más toscos, pero no por ello menos expresivos, son los combates que se representan en el arco de triunfo. Otro elemento de excelente calidad son los canecillos, que se disponen al exterior alternados con metopas. En el interior de la iglesia una lauda románica se reutiliza como frontis del altar y en el claustro aún se pueden ver algunos arcos de factura románica.
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A la que se asoma el Ayuntamiento.
Antiguo Mercado de Ganados [Plaza del Paraguas]
| Siero |
Ir a Antiguo Mercado de Ganados [Plaza del Paraguas]
La plaza del Paraguas está ubicada dentro de la villa de Pola de Siero, en la calle Ramón y Cajal.
Se trata del antiguo mercado de ganado, construido por el arquitecto Ildefonso Sánchez del Río, recientemente convertido en estación de autobuses.
Llama la atención por su cubierta de hormigón armado, con una superficie de 1.600 metros cuadrados. Los populares paraguas pertenecen a los años treinta del siglo XX y se incluyen en corrientes orgánicas por el uso de las bóvedas y los cascarones de hormigón armado en los que se muestran morfologías muy plásticas, como en este caso los paraguas o en otros edificios los nenúfares, conchas, etc., todas ellas con simetría central y estructura concéntrica.
Fuente: «Atractivos y actividades turísticas del Concejo de Siero», CD-ROM elaborado por la Escuela Taller y Casa de Oficios de Siero, editado y revisado por el Ayuntamiento de Siero, con financiación de la Fundación Comarcas Mineras (FUCOMI), el INEM (Instituto Nacional de Empleo) y el Fondo Social Europeo.
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Ir a Escudo del concejo de Siero
El escudo del concejo sierense nos muestra, en campo de sinople, un jarrón con cinco flores, estando montado por una flor de lis y flanqueado por todo el borde por una ordenación de veros. Los tratadistas no dan el significado real del escudo, pudiendo ser que las flores fueran azucenas, y éstas se consideran como símbolo de pureza, siendo posible que guarde relación con algún sello parroquial que representase a la Inmaculada.
FUENTE: Federación Asturiana de Concejos.
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Ir a Nacio Quirós Quirós
Nacio Quirós Quirós se dedica a la actividad de «Madera», en Pola de Siero, (parroquia de Pola de Siero) en el concejo de Siero. Dirección: Ramón y Cajal, 25 — 1. Código Postal: 33510. Teléfono: 985 72 06 95.
Fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín en Pola de Siero
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Fecha: El Carmín, lunes después del 16 de julio.
Lugar: villa de Pola de Siero (capital del concejo o municipio de Siero), que dista 15 km de Oviedo (capital del Principado de Asturias)
De Interés Turístico Regional
El 24 de junio de 2002, la Consejería de Comercio y Turismo del Principado de Asturias declaró las fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín de Interés Turístico Regional. Esta distinción honorífica supone mayor renombre a unas fiestas que son muy conocidas dentro y fuera de la región asturiana. La declaración de Interés Turístico se traduce en aportación económica en forma de subvenciones por parte de la Administración Pública, así como publicidad, ya que aparecerá en las guías turísticas que edita el Principado de Asturias.
Origen de la Cofradía del Carmen
Por el s. XVII existía en la villa polesa una capilla dedicada a Nuestra Señora la Virgen del Carmen. Fue donada por Andrés del Quintanal Nosti y fundada el 17 de julio de 1695. Estaba situada en la plaza Les Campes y fue destruida durante la invasión francesa, aunque la imagen de la Virgen se conserva en uno de los altares de la iglesia parroquial de Pola.
A pesar de que la capilla desapareció, no pasó lo mismo con la cofradía, que sólo se encarga de la parte religiosa en la iglesia y la procesión.
La festividad no se reducía a la misa y procesión, sino que había otras actividades, de las cuales la cofradía no se hacía cargo. Se repetía otra fiesta de lunes denominada el Carmín.
En el s. XX, debido a los cambios histórico-sociales sufridos, la festividad religiosa fue absorbida por la profana, quedando reducida la primera a la misa solemne y procesión, que se celebra el domingo de la semana festiva.
Estas fiestas se conocen actualmente como Fiestas de Nuestra Señora del Carmen y el Carmín.
Pasado y presente de las fiestas
Los actos religiosos que celebraba la hermandad cada año atraían a mayor número de personas, por ello se repetía otra fiesta más pequeña el martes, llamada el Carmín, para que los cofrades de otros pueblos pudiesen adorar a la Virgen.
No se conoce la fecha exacta en la que desapareció la fiesta religiosa el martes, ni se puede precisar cuándo se introdujo lo de celebrar el lunes la merienda.
En los comienzos, la merienda se celebraba en el prado que rodeaba la capilla pero, debido a que cada año llegaban más personas, la fiesta fue cambiando de lugar, pasando por el «prau» Castañéu Llanu, «prau» de la Buca, «prau» de la Venta la Uña y en la actualidad se sitúa en el «prau» de La Sobatiella, próximo al Mercado de Ganado.
En la actualidad, los festejos se celebran durante 15 días, comenzando con el pregón. Durante esos días se llevan a cabo numerosas actividades en la villa polesa, como el Día del Niño, el reparto del «bollu» y botella de vino para los socios que colaboran con la sociedad de festejos, el Circuito de Karts, la Prueba de Piragüismo, el cine en la calle, la exhibición de deportes rurales, el Festival Folclórico, la quema de fuegos artificiales, las verbenas en el parque, la tradición de bailar la Danza Prima recordando el origen de la fiesta y el baile de la Kermesse encargado de cerrar las fiestas.
En la actualidad, el día grande de estas fiestas es el Carmín. La jornada festiva empieza a mediodía con el concierto de la Banda de Música de la Asociación Sierense de la Música, en el quiosco del parque Alfonso X. A las 5 de la tarde da comienzo el tradicional Desfile hacia el prau del Carmín. La salida del desfile tiene lugar en la plaza de Les Campes, lugar de origen del Carmín. La nota musical la aportan las bandas de música, parejas de gaiteros y tamborileros y las charangas locales y de diversos lugares de la provincia. El cierre del desfile hacia el prau corre a cargo de la charanga local Los Cascaos, que portan bandejas con la tradicional merienda (empanadas, tortillas, fiambres, etc.), todo ello regado con litros de sidra. Tras éstos van danzando los niños, jóvenes y adultos hacia el prau, ataviados con sus pantalones azules, camiseta blanca y pañuelo azul al cuello. En el prau, las pandillas de amigos, familias y curiosos venidos de diversos lugares meriendan, bailan y entonan cánticos hasta altas horas de la noche. Al llegar la noche, miles de romeros emprenden la «bajada del prau» y terminan delante de la iglesia parroquial cantando el himno de Asturias y aclamando a la Virgen del Carmen. A continuación da comienzo la verbena –amenizada por alguna orquesta de la región–, que perdura hasta la madrugada.
Las variaciones de la fiesta no ocultan la esencia de la misma. Y así como desde hace más de trescientos años lo hacían nuestros antepasados. Hoy miles de personas, niños, jóvenes y adultos, recuerdan cada año el origen de estas fiestas tan populares dentro y fuera de nuestra región.
Esta es la grandeza del Carmín. La evolución de las costumbres y el crecimiento de la villa polesa no han hecho que la fiesta desaparezca, sino que está adaptada a la realidad del momento y continúa su caminar llevando muy alto su título de ROMERÍA DE ASTURIAS.
Fuente: Bibiana Alonso Fonseca, responsable de la Oficina de Turismo de Siero (Palacio Marqués de Santa Cruz, c/ Alcalde Parrondo, s/n. 33510 Pola de Siero. Tfno. 985 72 41 57. Fax 985 72 47 77).
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